jueves, 27 de enero de 2011

MONÓLOGO DEL FALSO VLAD DRACUL

Cuando en el horizonte se derrame
una copa de vino
y os deslicéis cansados
como la espuma de su contenido,
hacia el gaznate de vuestra morada,
me temeréis.

Vuestro dios me condenó a la memoria
y desde entonces basta
un susurro en el bosque
para que sean robadas mis lágrimas
por la tierra que ansía mi cuerpo
sin conseguirlo.

Me apropiaré de vuestras mujeres,
serán pasto de lobos
vuestros hijos no natos,
porque están escritas en la superstición
del hombre mi victoria y mi derrota,
(y no lo saben).

Estúpidos aldeanos de ciudad.
Pensabais acaso
que la estaca y el ajo...
No... Mi hogar no está en cajas de tierra.

En la oscuridad de los templos mudos
me adoraréis.

          

CRONOS

Cronos habita dentro de mí cuando
ebrio, sobre mis vástagos descargo
nubes de papel para su letargo
de mazmorras negras que estoy cerrando.

Y en éste océano blanco, creando
voy sobre su espuma de mechón largo
con tesón y paciencia, y sin embargo
noto que algo se me está escapando.

En la noche las estrellas brillaban
como puertas de la muerte en el cielo.
Linternas que mi crimen delataban.

En estas horas de nocturno duelo
fríos, temblorosos, mis pies pisaban
entre mis hijos, rotos por el suelo.

                         

VOCES DEL HAMPA CREADORA

Me gusta escribir como el que mata,
oculto en una casa abandonada.

“Llueve en la calle, suenan las sirenas,
la policía te busca...”

-          Haré fuego con un trozo de saco.

“No es prudente, la humedad nos delata.
Salta en el aire cuando la percutes
como un grito de túmulo”.

-          Hay algo en la calle que no me gusta.
Una niebla amarilla que no cede,
y los coches que huyen en estampida
por un Oeste de sombras.

Mi último cadáver fue bonito.
Parecía dormir como el diamante
o como un cuchillo en el río
que bañaba mi infancia.
           

ROMANCE DE LAURA PALMER

Laura Palmer, Laura Palmer.
 Musa de los camioneros.
 Escándalo de las beatas.
 Reina de todos los renos.
 Pirómana enguantada
 que te escapas del pueblo
 para incendiar el monte
 de los leñadores recios.
 Vendiste tu cuerpo tierno
 para derrotar al miedo
 que en ti produce el rechazo,
 la soledad y los complejos.
 Pierdes el tiempo mirando
 tus pechos en el espejo,
 tus nalgas y tu cintura
 y tu trïangular sexo.
 La noche que te perdiste
 ibas colgada del pecho
 de un amante ocasional,
 como si fueras llavero
 o crucifijo de oro,
 o una pata de conejo.
 Después de varios canutos
 jarras de cerveza y besos,
 te metiste en un vagón
 abandonado y desierto.
 Y allí te tragó la noche.
 No tuvo piedad el viento
 cuando perdió por barrancos
 tus gritos y tus lamentos.
 El lado más inhumano,
 más salvaje y más perverso
 se te mostró como un búho
 con los plumajes de hierro
 que hizo trizas tu carne,
 tu juventud y tu deseo.
 Hoy bajo una cascada
 te encontraron sin remedio.
 Descansa mi Laura Palmer.
 Reina del musgo en el cielo.

ÚLTIMO SUSPIRO DEL EMPALADO

No poder crecer.

 Árboles huecos
 y sus ramas
 me lo impiden.

 Árboles secos,
 sin vida,
 árboles.

 La ciudad es un enorme bosque muerto.
 Yo: todo Uno con la estaca.

EL HOMBRE LOBO EN EL VERANO DE 1994

¿Este verano se funde a lo largo?
 me digo al ver mi cuerpo reflejado
 en el espejo pétreo de la alberca.
 Mi corazón de Hombre-lobo abierto
 se me llena de estrellas y alfileres,
 mi punzante constelación cardiaca;
 y río aliviado del calor del día,
 limpio mis llagas con agua de pozo
 y levanto el hocico olfateando.
 La luna que me quema no es la misma
 que la que me suministró locura
 cuando se me negó el don del sueño.
 Vivir sometido en un mismo traje,
 una dama de hierro colectiva,
 me aterra más de lo que soy: un perro.
 Los poetas somos los que no olvidamos
 cuando de noche bajamos sonámbulos
 deambulando por la ciudad vacía.
 Una ráfaga de música en polvo
 se dirige hacia mí como un fantasma
 y ella regresa sola de la fiesta.
 Oculto en el cañaveral del tiempo
 huelo la sangre joven confundido,
 la marea de los años me ahoga.
 Dispuesto a tronchar su cuello
 como una mala bestia
 buscando mi salvación diaria
 en su inmolación.

CANCIÓN DE LOS ZOMBIS BORRACHOS

 Día de difuntos.

 Mañana soleada
en la que todos estamos
un poco más muertos.

Día de difuntos.

Toda una jornada
para apurar los minutos
como los últimos.

Y al llegar la noche
todos bailando.
A la luz de la luna
huesos de santo.